¿Por qué tus franquicias no funcionan?

Cuando se quiere desarrollar una cadena de franquicias, existe el riesgo de cometer algunos errores que provoque fallos en su funcionamiento. De este modo, a veces el proyecto puede no ser tan rentable como parecía en un principio.

Estos pueden ser algunos de los motivos por los que tu franquicia no funciona:

1. Elegir mal a los franquiciados

Una mala selección de los franquiciados puede provocar que la cadena de franquicias no sean tan beneficiosa como se había planeado. Es necesario que estos cumplan con el perfil de empresario que se está buscando para poder llevar su proyecto al éxito.

2. No innovar

Concentrarse excesivamente en la expansión horizontal del concepto de negocio, sin pensar nunca en el desarrollo y la evolución del propio negocio, puede conducir a una cadena de franquicias también al fracaso. Lo que funcionó ayer puede que no funcione hoy. Hay que seguir innovando para que el negocio persista y siga creciendo.

3. Franquiciar una empresa que no se puede franquiciar

Hay empresas de determinados sectores que tienen muy difícil poder convertirse en una red de franquicias. Hay que preparar bien el concepto que se va a franquiciar, qué productos y servicios se van a vender, trazar una hoja de ruta para poder estandarizar mejor los procesos. No todas las empresas están todavía preparadas.

4. Falta de preparación

Las empresas que franquician por primera vez tienen un montón de dudas y preguntas. Tomar decisiones muy a la ligera puede costarles caro. Lo mejor siempre suele ser buscar un buen consultor profesional que nos ayuda en el proceso de creación de la franquicia y nos aporte los conocimientos que nos faltan para poner en marcha el proyecto.

La formación inicial en franquicia, una ventaja del modelo

Por lo general la formación inicial es incluida por todas las franquicias de cara a la transmisión del know how tan necesario para el franquiciado para iniciar su negocio.

Normalmente esta formación, así como los métodos que se utilizarán para su transmisión son especificados en el contrato de franquicia, por lo cual se convierte en una obligación del franquiciador.

Dicha formación debe incluir la cesión de una metodología empresarial propia y completa a través de la transmisión de sus elementos distintivos, un saber hacer, suministros y asistencia técnica, por el cual el franquiciado pagará una determinada cuota.

El coste de esta formación suele estar incluido dentro del canon de entrada, el cual deberá pagar el franquiciado para formar parte de la red, corriendo a cargo del franquiciado sólo los gastos correspondientes al desplazamiento y manutención del mismo.

La formación inicial tiene que ser completa y detallada, debe reportar conocimientos técnicos u operativos y además transmitir el concepto empresarial creado por el franquiciador y su especial idiosincrasia.
Gracias a una completa formación inicial se prepara la actividad del franquiciado, a la vez que se beneficia al mismo con los conocimientos adquiridos en años de experiencia.

El programa de formación tiene que incluir partes teóricas y prácticas. Habitualmente la parte teórica suele proporcionársele al franquiciado a través de manuales operativos.

Dichos manuales deben recoger una serie de conceptos y procedimientos relacionados con la gestión y administración del negocio, información técnica de las instalaciones, los procedimientos operativos de explotación, etc.

En cuanto al como impartir la formación la central deberá definir cuál es la metodología que se ajusta mejor con el tipo de negocio. Lo recomendable suele ser un módulo teórico y uno práctico en el cual de ser posible se incluya la posibilidad de observación o puesta en acción en algún establecimiento de la franquicia.

Una vez abierto el centro franquiciado debería incluirse un módulo de formación impartido en el nuevo centro. Esta práctica resulta clave para poder integrar el saber hacer de modo eficaz en el establecimiento aperturado.

Una formación inicial de calidad maximiza las probabilidades de éxito del negocio y vincula de modo satisfactorio al nuevo franquiciado y a su equipo con la franquicia.

Es verdad que el momento de apertura es el momento en que el franquiciado necesita más apoyo y asistencia, sin embargo, es necesario para mejorar y controlar el trabajo de cada una de las unidades de negocio, contar con planes de formación continuada que mantengan el conocimiento fresco y actualizado y sirvan como enlace y canal de comunicación entre la central y sus franquiciados.

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